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miércoles, 2 de enero de 2013

New Year's Eve

Un año se acaba. Muchos hacen balance y yo me pregunto: ¿Por qué? No obstante, yo escribo porque creo que hoy hay que decir algo aunque no sepa muy bien el qué. Desconcierto. Mensajes institucionales para un 2013 que no gusta a los supersticiosos. Leo que Salgari y sus Misterios de la jungla negra marcaron la infancia de algunos niños en los cincuenta. No lo leí, no había nacido entonces. Mis lecturas de la infancia fueron escasas: Oliver Twist, Mujercitas, El Libro de la Selva, el único volumen de Zipi y Zape que tuve, entre otras. Volvía a esas lecturas una y otra vez hasta que descubrí  la biblioteca del colegio, páginas inexploradas, vírgenes, que me aguardaban en los anaqueles.  Quizás deberíamos haber leído más libros de aventuras, creernos que otro mundo es posible. El pesimismo, la resignación, la frustración nos rodea. No hacemos nada para cambiarlo. Tarde o temprano pasará algo, aunque no sabemos cuándo. El látigo no puede fustigar los espíritus indefinidamente, o nos convertimos en esclavos o nos rebelamos contra el maltrato.

¡Feliz 2013!

domingo, 11 de noviembre de 2012

Remordimientos


Ahora mismo leo todo y nada. ¿Cómo puede ser? Es. Tengo tantos libros abiertos, tantas lecturas inconclusas que tengo remordimientos lectores, por no leer todo lo rápido que debería, por ser tan osada e inconsciente de abrir otra obra por la primera página y no saber cuándo la acabaré. Por no hablar de los libros que he comprado y que tardaré un lustro en abrir, eso siendo optimista. Mientras tanto se cubrirán de polvo en las estanterías y esperarán anhelosos que alguien se adentre en ellos. Disfruto leyendo “Week-end (d’estiu) a Nova York” de Josep Pla, una guía algo antigua – escrita en 1954, creo- pero deliciosa y que me aclimata para lo que me espera en la Gran Manzana dentro de unas semanas. No creo que haya nadie mejor que Pla para guiarme con su prosa aguda y rica por las calles de la que dicen es la capital del mundo. Leo “París era una fiesta” de Ernest Hemingway y contemplo los gozos y miserias que pasó en los años 20 en París, los artistas con los que se relacionó, el afán con el que se volcó en su escritura y las botellas vacías que dejó a su paso. Me gusta su escritura sin florituras pero con garra. Me sonrió a la vez que aprendo inglés con “The importance of being Earnest” de Oscar Wilde, esta historia fresca y de enredo es capaz de suavizar los ceños fruncidos acumulados durante la jornada. Leo y subrayo “Textos literarios del siglo de Oro” y no hay nada más qué decir. Desde agosto tengo empezado “Cartas a un joven poeta” de Rilke, contiene tan sólo once cartas, he leído una y media por mes. Estimo que en febrero de 2013 cerraré definitivamente sus páginas. “Paseos con mi madre” de Javier Pérez Andújar, una lectura que me atrapó cuando lo compré en mayo sigue inacabado, vuelvo a él de forma inconstante pero no dejo de disfrutarlo, sus apuntes me parecen agudos, poéticos, originales. Me revela una peculiar visión de Barcelona y de su periferia.  Hay alguno más pero no albergo pretensiones de acabarlos este año, se trata de lecturas que son aparcamientos lectores, en los que me refugio las noches solitarias y más oscuras. Y pasan los días y no leo todas estas páginas y me siguen esperando impacientes para ofrecerme la belleza que contienen. Tiempo, lectura, impaciencia, páginas, remordimiento.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Castañada is coming!


Es uno de los octubres más fríos de los últimos años. No sé si estamos ante el preludio de un terrible invierno, frío y hostil, o simplemente ante un signo más de este cambiante e imprevisible tiempo. Surco las calles rápidamente, pedaleo incesante. El frío azota mis manos, mi cara y me sube por los bajos del pantalón. Ya me he enfundado en mi abrigo de paño y he rodeado mi cuello con la cálida lana de mi bufanda, parece que se ha anticipado el crudo invierno. Algunos me miran como si fuese una exagerada. No lo creo, no veo a nadie ya con sandalias. Más tarde llegará el mediodía y con él, el cálido abrazo del sol de otoño. Es agradable esta época del año. La ambivalencia de mañanas heladas y el vermout del domingo al mediodía, con gafas de sol y las mejillas sonrojadas. Un fútil combate entre la resistencia del calor y la amenaza acechante de las bajas temperaturas.

Parece que este año sí apetecerán las castañas. No como otras castañadas en las que degustábamos « panellets » y boniatos en manga corta. ¿ Paradojas del cambio climático o  el cíclico devenir de las estaciones y los años ? 

lunes, 26 de julio de 2010

Tempus fugit

El tiempo pasa rápidamente y trabajando más. Hoy es un día que podré olvidar fácilmente, creo que esto es predicable de casi todos los lunes. Los odio. No asumimos la importancia del presente. A este lunes le seguirán muchos otros, semanas enteras. La vorágine que preside nuestras vidas impide que tomemos consciencia de la realidad. Hoy ya es ayer, mañana ya es hoy, todo es rápido, fugaz, fulminante y efímero. Ray Loriga, refiriéndose a sus años mozos, nos decía con gran acierto hace unas semanas en El País Semanal: " Es curioso, pero en aquel tiempo no era consciente de estar construyendo lo que iba a ser, y ahora que lo sé, ya es tarde... la vida adulta sigue jugando toda clase de buenas y malas pasadas, y estos días de hoy son la construcción de otro futuro al que inevitablemente llegaremos tarde. Y así una y otra vez." No podemos esperar mucho de nuestro futuro, si no nos implicamos en él desde este preciso instante. El mañana se moldea desde el hoy pero es fácil olvidarlo.

martes, 20 de julio de 2010

Pies, chicles y clubs


-         Por favor, no me pises los pieses. Estoy harta de las fanes histéricas como tú! No te das cuenta que por mucho que os agolpéis a la salida de los clubes, no saldrán los jugadores antes… Si estás impaciente, vete a ese bar de menuses de enfrente y tómate una tila o dos aníses, a ver si así estás más simpática.
-         Oye, tío, mejor que te hubieses quedado en la parada de autobuses mascando un paquete de chicleses.
-         Cómprate tú los chicleses y trágatelos si quieres. Ojalá te entrasen mil carieses.
-         A ver, si estoy aquí es para ver los cuadríceps y bíceps de Alberto Infiesta.  Tengo todos sus goles gravados en cedéses. No he venido para ver vuestras caras de papanatas, seguro que el día de tu nacimiento se necesitaron varios fórceps para sacar tu cabezón. Si tus orejas parecen dos paréntesises.
-         No me digas, ¿estás aquí para ver a Infiesta? Yo también. Un colega que conoce a su fisioterapeuta, me ha dicho que le han diagnosticado hoy dos peritonitises.
-    Pues que le pongan dos corseses, a lo Escarlata O’hara. Ya te digo yo que se recuperará rápido. Estos médicos deportivos hacen unos análisises un poco precipitados.

Cada vez hablamos y escribimos peor. Este fin de semana bromeábamos sobre el plural de las palabras, algunas arriba recogidas. Nos reíamos pero no hace gracia no estar seguro de la formulación de un plural. Por favor, solicito a quien corresponda una reválida quinquenal a todos los ciudadanos en materia ortográfica. Voy a empezar a repasar la distinción entre hiato y diéresis, no me irá mal.

Recordatorio de la norma ortográfica del plural de las palabras terminadas en s:

P.S.: Me consta que el plural de algunas palabras resulta grotesco pero se trata, básicamente, de un recurso para evidenciar la norma o más bien, su ausencia.

domingo, 13 de junio de 2010

Cibercarnaval


Las nuevas tecnologías han alterado sustancialmente la  articulación de nuestras relaciones con el mundo. La red se convierte en una plaza cibernética en la que podemos acceder a todos los contenidos imaginables. La gran biblioteca del mundo nos espera en nuestro ordenador, a nuestro alcance simplemente tecleando unas palabras en el menú del magnate Google. ¿Deseas organizar tus próximas vacaciones? ¿Quieres  saber en qué cine proyectan tu película favorita? ¿Quieres cocinar una quiche? ¿Deseas solucionar el problema de tu disco duro? ¿Buscas un fontanero? ¿No conoces las influencias de la generación del 27? ¿Sabes el tiempo que hace en Abu Dabhi? ¿Aprender punto de cruz? BÚSCALO EN INTERNET. Dudo que haya una pregunta sin respuesta en la red, otra cuestión, es que la respuesta sea veraz o complaciente. Obviamente, accederás paralelamente a la información deseada y a un aluvión de publicidad sobre la materia en la que estés interesado: los contenidos tienen un precio.

Toda opinión o pensamiento, por controvertida que sea, puede ser vertida en ese foro virtual. Acciones de dudosa moralidad, delictivas, se exhiben, se airean parapetadas de la censura y del control policial, en algunos casos. Internet es  un mundo paralelo, en ese espacio el anonimato nos protege y algunos, amparándose en él, adoptan sin pudor actitudes que no reconocerían ante amigos o familiares.  Nunca fuimos tan libres, aunque se trata de una libertad constreñida, ficticia. Disfrutamos de esa libertad propiciada por las telecomunicaciones pero cuyos límites son los ángulos del monitor. Más allá de éstos, seguimos encorsetados por las mismas convenciones y leyes de siempre, menos mal. De ahí que algunos prefieran refugiarse en esa “realidad” creada por píxeles y tubos catódicos a asumir su rutina anodina y gris, en la que deben acatar sumisamente las órdenes del jefe y compartir lecho con una pareja a la que no desean. Según dicen, los portales sociales, nunca los he visitado aunque no tendría ningún problema en reconocerlo – aquí también soy una voz anónima-, están plagados de hombres y mujeres casados o con compromiso en busca de un devaneo, en muchas ocasiones, mienten y no revelan su verdadero estado civil. En la red puedes adoptar una vida nueva y vender la imagen que desees, la fugacidad y superficialidad de estos contactos impiden la revelación de la verdad. Internet es como un gran carnaval permanente para algunos, el gran aforo de la mentira y la distorsión. Quizás yo sea la primera que esté mintiendo a través de estas líneas, quién sabe. Mientras buceamos en la red, buscamos nuestro reflejo en los espejos deformes de la calle del Gato,  aunque Max Estrella nos advirtiese  que “las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas”.